CRE Alzheimer
Salamanca
El diagnóstico de demencia, hoy en día y en la mayoría de los paises, se hace siguiendo las recomendaciones propuestas por Organización Mundial de la Salud (OMS) en la Décima Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10, 1992) y por la Asociación Americana de Psiquiatría (American Psychiatric Association) -recogido en el Manual de Diagnóstico Estadístico (DSM-IV, 1994) - y son los siguientes:
Según la CIE-10 en la demencia se encuentran estos síntomas (que pueden evaluarse objetivamente con pruebas específicas en muchos casos siempre que sea necesario):
Según la DSM-IV para dignosticar demencia tiene que existir:
Para realizar el diagnóstico de demencia según la CIE-10 o la DSM-IV, es necesario:
La historia clínica y la evaluación neuropsicológica son dos componentes esenciales para el diagnóstico de la demencia. Además de ello se realizarán todos los exámenes neurológicos y las pruebas de laboratorio indicadas para poner de manifiesto todas las posibles causas de demencia.
Por la historia clínica se recoge información sobre la vida sanitaria, cultural y social del paciente, los antecedentes familiares sobre enfermedades relacionadas con la demencia, las funciones cognoscitivas que se han visto afectadas, en qué orden y como es la forma y el tiempo de evolución, los trastornos conductuales y los cambios de personalidad, la capacidad del individuo para realizar sus actividades de la vida diaria y mantener las relaciones sociales y laborales, la confirmación, por parte del informador próximo a su entorno cotidiano, de los problemas que describe el paciente, y es interesante incluir también la valoración que el propio sujeto hace de su enfermedad y de su repercusión en la vida diaria. La entrevista diagnóstica se completa con el examen neurológico y neuropsicológico, encaminado a detectar alteraciones focales (tumoraciones, hematomas, etc.) o signos de afectación bilateral (atrofias, etc) que señalen una causa secundaria de demencia o indiquen el origen primario del deterioro del cerebro (p.e., degeneración). Todo esto acompañado con unos análisis rutinarios como un hemograma, bioquímica sérica, análisis de orina, hormonas tiroideas T3 y T4, vitaminas B12 y ácido fólico, serología luética, radiografía de tórax, electrocardiograma, electroencefalograma y la tomografía axial computerizada cerebral y otras pruebas optativas como el proteínograma, análisis del líquido cefalorraquídeo, VIH, electromiografía, arteriografía, resonancia magnética, cardiografía-electroencefalograma, potenciales evocados, tomografía por emisión de fotón único, etc.
La evaluación neuropsicológica aporta un estudio cualitativo y funcional del deterioro intelectual. Se suelen aplicar una serie de pruebas recogiendo respuestas a pruebas diseñadas específicamente (estandarizadas y adaptadas a nuestro idioma y entorno socioclutural y al nivel cultural del paciente). En estas pruebas se incluye también una entrevista psiquíatrica estructurada.
El examen cognoscitivo del paciente, el registro de las manifestaciones mostradas por el sujeto durante la entrevistas, la exploración neurológica, los datos de los fármacos que toma el paciente, las pruebas complementarias y la entrevista psiquíatrica estructurada a un familiar o cuidador, nos lleva a detectar de forma global el deterioro cognoscitivo y el grado de evolución del trastorno.
Algunas de las pruebas complementarias son estudios neuropsicológicos específicos de la persona para valorar la orientación, la memoria, el cálculo, el lenguaje, las praxias, la abstracción y la conceptualización, las funciones ejecutivas y sobre todo la influencia de sus posibles alteraciones en las actividades de la vida diaria.
Todas estas pruebas permite al médico realizar el diagnóstico de demencia y sospechar la causa etiológica de la misma.
© Instituto de Mayores y Servicios Sociales (Imserso) 2009
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