Un fármaco experimental, inhibidor de la secretasa, reduce la producción de beta amiloide en ratones, lo que podría suponer una nueva vía para reducir las lesiones cerebrales características del Alzheimer. Una clase de fármacos para el Alzheimer que se encuentra en fase de ensayo clínico parece reducir el daño producido por las lesiones cerebrales en animales. Los resultados del estudio coordinado por Mark Burns, de la Universidad Georgetown, en Washington, se publican hoy en la edición electrónica de Nature Medicine.
Un fármaco experimental, inhibidor de la secretasa, reduce la producción de beta amiloide en ratones, lo que podría suponer una nueva vía para reducir las lesiones cerebrales características del Alzheimer. Una clase de fármacos para el Alzheimer que se encuentra en fase de ensayo clínico parece reducir el daño producido por las lesiones cerebrales en animales. Los resultados del estudio coordinado por Mark Burns, de la Universidad Georgetown, en Washington, se publican hoy en la edición electrónica de Nature Medicine.
Un fármaco utilizado en un tipo de trastorno metabólico hereditario mejora la memoria de modelos animales con enfermedad de Alzheimer. El estudio desarrollado por investigadores del Centro de Investigación Médica Aplicada (CIMA) de la Universidad de Navarra ha sido publicado en la revista Neuropsychopharmacology.
La velocidad a la que las personas con demencia pierden la memoria varía significativamente según el tipo de demencia, indicó un nuevo estudio llevado a cabo en Francia. La investigación señaló también la importancia de la atención temprana en los adultos mayores que desarrollan demencia. Las principales causas de demencia son el Alzheimer solo, el Alzheimer con enfermedad cerebrovascular y la demencia vascular, que suele aparecer con un accidente cerebrovascular (ACV). La hipertensión y el tabaquismo son factores de riesgo.
Un estudio de mujeres canadienses mayores de 65 años encontró que las que realizaban actividad aeróbica regular tenían puntuaciones de función cognitiva diez por ciento mayores que las de mujeres similares que no hacían ejercicio. Las mujeres activas también tenían presiones arteriales más bajas (en descanso y durante el ejercicio) y mejores respuestas vasculares en el cerebro, lo que sugiere que un mejor flujo sanguíneo ayuda a la capacidad de pensar, encontró el estudio.
Los individuos con síndrome metabólico, que es un grupo de factores de riesgo de enfermedad cardíaca y diabetes, también pueden tener un aumento del peligro de desarrollar demencia "vascular", pero no enfermedad de Alzheimer. La demencia vascular, segunda forma de demencia más común después de la enfermedad de Alzheimer, es un deterioro progresivo de las capacidades intelectuales que se hace patente a medida que diferentes zonas del cerebro se ven dañadas por una pérdida de irrigación sanguínea.
El neurocientífico Joaquín Fuster destaca los trabajos que se desarrollan en prevención y detección precoz en el Centro de Referencia Estatal de Alzheimer y otras Demencias de Salamanca. Subraya sobre todo el último aspecto, "porque ayuda al individuo sospechosos de padecer esta enfermedad a sobreponerse a la pérdida cognitiva". Así lo puso de manifiesto ayer antes de ofrecer una conferencia a profesionales y familiares de este tipo de enfermos
© Instituto de Mayores y Servicios Sociales (Imserso) 2009
CRE Alzheimer de Salamanca
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